La pobreza y el sufrimiento no están para que los entendamos, sino para que los resolvamos.
Es importante conocer ejemplos como Vicente Ferrer, que con sus trabajos en la India procuró dignificar a miles de personas. Este hombre que comenzó como misionero jesuita fue la respuesta a las necesidades de los campesinos y campesinas de un país que ni siquiera era el suyo.







